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¿ Qué es ? Ginecológico Mama Cervix Otros

QUÉ ES EL CÁNCER?. CAUSAS

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Recuerde que el cáncer
• Afecta de forma semejante a hombres y mujeres.
• Sólo ocasionalmente es familiar.
• No es contagioso.
• No está causado por el estrés.
• No desaparecerá porque usted ignore o considere “normales” una serie de síntomas como sangrado fuera de la menstruación, dolor en el bajo vientre o úlceras vulvares.
• No es hoy por hoy una sentencia de fatalidad, sobre todo si las visitas preventivas lo diagnostican de forma temprana.

Las células del organismo tienen la facultad de reproducirse por división. Esto permite el mantenimiento y función de los tejidos humanos. La división celular está controlada por el núcleo de la célula donde se encuentran los cromosomas. Cuando el núcleo, por diversas razones, deja de controlar tal división pueden producirse células anormales y/o que se dividan en exceso. El cáncer es la multiplicación descontrolada de una célula anormal.

El tumor maligno se diferencia del tumor benigno porque invade zonas vecinas sanas y puede, a través de la circulación linfática o sanguínea, llegar mucho más lejos de donde surgió, dando lugar a metástasis.

De ahí la vital importancia de diagnosticar precozmente el cáncer, antes de que se extienda más allá de su lugar de origen.

Agentes externos

La mayoría de cánceres surgen porque nuestro organismo, o una parte de él, está expuesto durante mucho tiempo a ciertas sustancias, llamadas carcinógenos, cuya repetida acción sobre un tejido particularmente predispuesto, puede inducir cambios celulares que determinen la aparición de un cáncer.

Los agentes más frecuentemente responsables de muertes por cáncer son, por orden de frecuencia:
• Los hábitos alimentarios (35%).
• El tabaco (30%).
• Determinados trabajos (4%).
• Las radiaciones y el sol (3%).
• Algunos tipos de virus (3%).
• El alcohol (3%).

De estas cifras se desprende, según los expertos, que más del 80% de los cánceres serían evitables con cambios en nuestro estilo de vida y en el entorno.

Agentes hereditarios

Pero no sólo es importante la acción de agentes externos en la estimulación del crecimiento celular. El organismo tiene la capacidad de destruir las anormalidades celulares, e incluso las propias células tienden a su autodestrucción (apoptosis). Cuando falta este mecanismo de seguridad se puede producir un tumor. Este es el principal sistema de aparición de cánceres en pacientes con tumoraciones hereditarias. Desgraciadamente, la necesidad de concienciar a toda la población dificulta llevar a cabo acciones eficaces de prevención que impidan el descubrimiento del cáncer en etapas avanzadas puesto que los primeros síntomas suelen aparecer cuando el tumor ya lleva un largo tiempo de evolución.

Factores de riesgo

Debe tenerse siempre presente que para que surja un cáncer hace falta la conjunción de diversos elementos, cuya interrelación en el tiempo no se conoce todavía de forma clara.

La mayoría de los cánceres inciden en personas sin una aparente predisposición a padecerlos, sin embargo en algunos casos existen factores de riesgo que pueden incrementar la posibilidad de sufrir esta enfermedad.

Muchos cánceres surgen por la exposición de forma continuada a ciertas sustancias llamadas carcinógenos, los cuales pueden producir cambios celulares que pueden determinar la aparición de un cáncer. Algunos de ellos son bien conocidos como los hábitos alimentarios, el tabaco, determinados trabajos, las radiaciones y el sol, algunos virus, el alcohol… La prevención ideal sería aquella que actuase sobre estos factores de riesgo y por tanto redujera la incidencia de estos cánceres. En esta línea están las recomendaciones que instan a un “buen estilo de vida”: Buenos hábitos dietéticos, realización de ejercicio y disminución de hábitos tóxicos como el tabaco.

Para los cánceres ginecológicos, los factores de riesgo más importante son los antecedentes de una lesión premaligna, y la historia familiar de cáncer. Para la mama y el endometrio, las lesiones premalignas son las hiperplasias, especialmente las atípicas. Para el cuello del útero, la vagina y la vulva son las displasias (CIN-VIN) especialmente las de tipo III, las cuales suelen acompañarse de alteraciones víricas. Para el ovario en cambio, no se conocen lesiones precursoras. Ante una lesión de este tipo es imprescindible establecer una conducta preventiva.

Gracias a los avances de los últimos 20 años se conoce un gran número de factores de riesgo; ello ha conducido a la puesta en marcha de campañas preventivas y acciones que motiven a la población a realizarse las visitas médicas pertinentes. Su finalidad está muy clara: corrigiendo los hábitos de vida nocivos para la salud y acudiendo a los chequeos periódicos disminuirá la cifra de personas que anualmente mueren por cánceres teóricamente evitables o curables.

 

 CÁNCER GINECOLÓGICO EN LA MUJER

prevencion cancer ginecologico

El cáncer genital en la mujer es el más frecuente, pero un número importante puede evitarse, si se realizan chequeos periódicos.
Los cánceres de los órganos genitales femeninos, por otra parte, son los que mejor pueden curarse si se diagnostican precozmente.

Es el cáncer que empieza en los órganos del aparato reproductivo de la mujer. Puede afectar a la cérvix (cuello del útero), los ovarios, el útero, la vagina y la vulva. Otro caso de cáncer ginecológico es el de las trompas de Falopio, aunque es bastante raro. Cada uno de estos cánceres presenta síntomas y factores de riesgo diferentes. Aunque todas las mujeres pueden contraerlos, en la mayoría de ellos el riesgo aumenta con la edad. Un diagnóstico precoz es fundamental para que el tratamiento sea efectivo.

Algunos cánceres ginecológicos son causados por el virus del papiloma humano (VPH), un término que incluye varios virus que causan infección en el área genital y que se transmiten por vía sexual. Infectarse (positivizar para el virus) no significa que se desarrolle un cáncer, pues en la mayoría de las mujeres la infección desaparecerá sin causar más problemas. Con todo, en algunas mujeres puede provocar un cáncer de cérvix, vagina y vulva.

El cáncer ginecológico se puede detectar mediante una citología cérvico-vaginal (pruebas de Papanicolaou), que se realizan periódicamente en las mujeres desde que inician las relaciones sexuales. También se puede realizar un test para saber si la mujer está infectada con el VPH.

La mejor prevención contra el cáncer de cérvix es la vacuna que protege de este virus, y que se recomienda en niñas de 11 y 12 años. También la pueden recibir mujeres de mayor edad, que no la hayan recibido anteriormente.

La lucha contra el cáncer puede y debe tener éxito. La clave consiste en evitar los factores de riesgo y en diagnosticar precozmente la enfermedad, para permitir la aplicación de tratamientos realmente efectivos.

Las células de nuestro organismo se multiplican constantemente de forma ordenada. Cuando este proceso normal de multiplicación de células se realiza de forma desordenada, se produce un tumor. Y cuando este crecimiento celular se realiza de forma incontrolada y anormal, el resultado es un tumor maligno, un cáncer.
El cáncer es, actualmente, la segunda causa de muerte en la población mundial.

SIGNOS Y SÍNTOMAS

Los cánceres más frecuentes en la mujer son los de mama, aparato digestivo y pulmón. El que se origina en los genitales femeninos representa aproximadamente el 25% de todos ellos y su localización, por orden de frecuencia, es en la mama, el cuello del útero, el endometrio, los ovarios y, de forma más rara, la vagina y la vulva.

En muchos casos el diagnóstico precoz, o temprano, puede curar el cáncer, de ahí la importancia de la revisión ginecológica anual y de acudir al ginecólogo cuando aparezcan síntomas como:
• Pérdidas sanguíneas fuera de la menstruación.
• Se observe un aumento del volumen del abdomen.
• Se sientan molestias o peso persistente en una zona determinada del bajo vientre
• Haya flujo sanguinolento.
• Se detecten molestias vulvares en forma de úlcera, nódulo, prurito o quemazón persistente.

DIAGNÓSTICO PRECOZ

Muchos cánceres pueden ser tratados con éxito si su diagnóstico se realiza de forma temprana, por lo que más de la mitad de los pacientes oncológicos tienen actualmente un buen pronóstico.

Cuando no podemos actuar sobre los factores de riesgo o bien no existen, realizaremos una Prevención Secundaria que es aquella que pretende realizar un diagnóstico precoz. Con ello se pretende diagnosticar lesiones premalignas o el cáncer cuando todavía no ha dado síntomas ya que habitualmente en estos casos está en una fase inicial de la enfermedad y por tanto su pronóstico será más favorable.

¿CUALES SON LAS LESIONES PREMALIGNAS?

• Para la mama y el endometrio son las hiperplasias, especialmente las atípicas.
• Para el cuello del útero, la vagina y la vulva son las displasias (CIN-VIN), especialmente las de tipo III.
• Para el ovario, en cambio, no se conocen lesiones precursoras.

Para conseguir el diagnóstico precoz, es importante que usted realice una revisión ginecológica anual, donde su médico le realizará un examen mamario, con la finalidad de detectar posibles nódulos y secreciones, un examen genital con realización de colposcopia, si precisa, y toma de muestras para citología; y le realizará un tacto vaginal que permite la valoración del útero y de los anejos. Además le solicitará las pruebas complementarias que considere necesarias, en función de sus antecedentes personales y la presencia o no de lesiones premalignas.

Para el cáncer de mama, la técnica de elección es la mamografía que se acompañará o no de ecografía mamaria; para el cuello del útero la citología y para el ovario la ecografía transvaginal. Asimismo, su ginecólogo le indicará la frecuencia con la que debe realizar dichas exploraciones.

Es fundamental diagnosticar precozmente el cáncer, es decir, diagnosticarlo en sus primeras etapas. Desgraciadamente, la falta de síntomas o molestias en esos estadios precoces hace que la mayoría de las mujeres no acudan a consulta médica, por eso, queremos hacer especial énfasis en la necesidad que tiene toda mujer, desde que comienza a tener relaciones sexuales, o a partir de los 25 años, aunque no las tenga, de hacerse un examen ginecológico completo anualmente.

TRATAMIENTO

La participación activa de la paciente y el deseo de superar la enfermedad son pilares fundamentales a lo largo de todo el proceso de tratamiento, así como la confianza en el mismo y el cumplimiento estricto del seguimiento recomendado.

El protocolo de tratamiento del cáncer ginecológico incluye un grupo de medidas que varían en función de diversos factores tales como:
• El órgano a tratar (cérvix, endometrio, ovario).
• La extensión de la enfermedad.
• La edad.
• El estado general de salud.

Los tratamientos más comunes son:
• Extirpación local (con láser o asa diatérmica) para las lesiones preinvasivas del cuello uterino, que se curan prácticamente en el 100% de los casos.
• Cirugía.
• Radioterapia.
• Quimioterapia.
• Hormonoterapia.

El tratamiento del cáncer es personalizado e individualizado al tipo de tumor y a cada paciente. Nuestros ginecólogos harán el diagnóstico y trabajarán con profesionales oncológicos para determinar cuál es el mejor tratamiento a seguir.

TIPOS DE CÁNCER EN LA MUJER

Hay varios tipos de cáncer ginecológico:

  • CÁNCER DE MAMA
  • CÁNCER CERVIX
  • CANCER DE OVARIO
  • CÁNCER DE ÚTERO
  • CÁNCER DE VAGINA Y VULVA
  • SARCOMA DE ÚTERO

 

 

 

CÁNCER DE MAMA

 

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El cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente en las mujeres. En España se diagnostican 15.000 casos nuevos cada año.
Cuando las células que forman el tejido de la mama empiezan a crecer de forma descontrolada, forman una masa de tejido, el tumor, que puede ser benigno (no se disemina a otras partes del cuerpo) o maligno (puede invadir otras partes del cuerpo). La mayoría de tumores que se desarrollan en las mamas son benignos, y estos suelen producir dolor e inflamación,
Por ello no se preocupe innecesariamente si observa un cambio o un nódulo en la mama, en la gran mayoría de los casos no se trata de procesos malignos; pero debe salir de la duda para evitar la ansiedad y conocer exactamente el alcance de la lesión.

Para realizar un chequeo preventivo del cáncer de mama no es suficiente efectuar una mamografía de ambas mamas.

Nuestro centro (CLINICA GINECOLOGICA CLM) está en condiciones de ofrecer los métodos más modernos para el diagnóstico de las lesiones mamarias.

Ya no se comprende hoy, que el ginecólogo no dedique unos minutos a la exploración mamaria periódica al mismo tiempo que realiza el clásico chequeo ginecológico.

Pero esta exploración, así como el autoexamen de las mamas, no son suficientes para un correcto plan asistencial de la patología mamaria.

Una correcta actividad asistencial en patología mamaria exige:
• Un equipo médico multidisciplinario con capacidad para realizar un correcto examen clínico y valorar las pacientes con alto riesgo y conocer el valor exacto de cada método diagnóstico.
• Un utillaje adecuado para el diagnóstico en patología mamaria.

En este sentido disponemos de (ver pruebas diagnósticas):
• ECOGRAFÍA MAMARIA DE ALTA RESOLOUCIÓN EN 2 Y 3 DIMENSIONES
• CITOLOGÍA POR PUNCIÓN
• DETERMINACIONES HORMONALES
• MAMOGRAFÍA DIGITAL Ó DIGITALIZACIÓN DE LA IMÁGEN
• BIOPSIA GUIADA
• EQUIPO QUIRÚRGICO
• ANATOMÍA PATOLÓGICA.

 

La ecografía mamaria, con experiencia y un equipo de ultrasonidos adecuado, constituye un método diagnóstico excelente, ya que carece de riesgos y se puede repetir la exploración cuantas veces sea necesaria.

La precisión diagnóstica es buena y en manos expertas puede ser la primera opción.

La obtención de material para posterior estudio citológico se realiza con una técnica no dolorosa y en el consultorio sin necesidad, ni siquiera, de anestesia local.

Con un moderno equipo de ecografía, y con un transductor especialmente diseñado para patología mamaria, se pueden realizar punciones dirigidas y controladas, lo que permite colocar la aguja con precisión en el lugar sospechoso.

FACTORES DE RIESGO

Aunque se desconocen las causas exactas del cáncer de mama, se han identificado algunos factores que pueden aumentar la posibilidad de padecerlo:
• Edad (a partir de los 60 años aumentan las posibilidades de desarrollarlo)
• Antecedentes familiares
• Ciertas alteraciones genéticas (cambios en genes como BRCA1 o BRCA2)
• Obesidad
• Sedentarismo
• Consumo de alcohol elevado
• Tejido mamario denso
• Factores relacionados con la reproducción y la menstruación: tener hijos a mayor edad; no haber tenido hijos; tener la primera menstruación antes de los 12 años; entrar en la menopausia después de los 55 años; recibir terapia hormonal para la menopausia durante muchos años.

SÍNTOMAS

Inicialmente, no suele causar síntomas. El primer signo puede ser un bulto duro que no duele cuando lo tocamos. Otros síntomas pueden ser dolor del pezón, irritación de la piel, inflamación de una parte de la mama, descamación o enrojecimiento de la piel de la mama o del pezón, secreción por el pezón (que no sea leche materna).

DIAGNOSTICO   (ver pruebas diagnósticas)

Autoexploración

Los tumores detectados de forma precoz tienen un elevado índex de curación.

exploracion mama

Mamografía

A partir de los 40 años es necesario realizar mamografías periódicas. De los 40 a los 50 años se recomienda una mamografía al año en mujeres con factores de riesgo importantes. Asimismo, las mujeres menores de 40 años con factores de riesgo importantes deben consultar con su ginecólogo qué controles son necesarios.

mamografia cancer mama                   mamografia placa

 

Ecografía

Una ecografía ayudará a concretar el diagnóstico. La imagen por ultrasonidos puede mostrar, por ejemplo, si el bulto es sólido, y está formado por células cancerosas, o si está lleno de líquido (en este caso se tratará de un quiste).

Resonancia magnética

Produce imágenes muy detalladas del tejido de la mama.

Biopsia

 

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Es una prueba que permite detectar si las células del tumor son cancerosas o se trata de un tumor benigno. El cirujano extrae líquido o tejido de la mama, que luego será analizado en el laboratorio.

 

TRATAMIENTO

 

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Su médico u oncólogo elegirá uno u otro tratamiento según el tamaño del tumor y el hecho de que se haya extendido o no a otras partes del cuerpo. Las principales opciones son:

• Cirugía (extirpación del tumor y, si es necesario, de parte de la mama)
• Radioterapia
• Terapia hormonal
• Quimioterapia
• Terapia dirigida

La cirugía y la radioterapia son terapias locales, es decir, que extirpan o destruyen el tumor en la mama.

El resto de terapias son sistémicas, es decir, que el fármaco entra en el sistema sanguíneo y destruye el cáncer en todo el cuerpo.

hoy en día con los continuos avances en investigación se tiende a un tratamieto personalizado de la  paciente con cáncer de mama, y mínimamente invasivo.

CONTROLES DE SEGUIMIENTO

La mujer que ha recibido tratamiento para un cáncer de mama deberá controlar de forma estricta la evolución de su salud durante los cinco años posteriores. Después de este tiempo, los controles serán como los de una mujer que no haya sufrido cáncer. Su médico le indicará cuales son los controles y pruebas que deberá realizar de forma periódica.

 

 EL CÁNCER DE CUELLO DE ÚTERO

 

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A diferencia de muchos otros cánceres, el cáncer de cuello de útero no es hereditario. En la mayoría de los cánceres de cuello uterino y de sus lesiones precursoras se detecta la presencia del VPH, aunque no todas las infecciones por VPH producirán un cáncer.
Casi todas las lesiones premalignas del cuello de útero se pueden tratar con éxito, si se detectan a tiempo

El cuello del útero (o cérvix) es el extremo inferior del útero que asoma por el fondo de la vagina. Su porción más distal se corresponde con la unión de dos tejidos que experimentan diversos cambios durante la vida de la mujer (pubertad, parto, o menopausia) y es en ella en la que se originan la mayoría de los cánceres de este órgano.

El cáncer de cuello de útero es un tumor originado a partir de una transformación maligna de sus células. A nivel mundial es el segundo cáncer más común en mujeres de 15 a 44 años. De todas formas, existen muchas diferencias respecto a países desarrollados y en vías de desarrollo. En los países desarrollados ocupa el quinto lugar en frecuencia, mientras que en los no desarrollados está en segundo lugar.

La presencia del VPH es necesaria pero no suficiente para el desarrollo de un cáncer de cérvix, ya que influyen otros cofactores como el tabaco, los anticonceptivos hormonales, la paridad, las coinfecciones, etc. Por tanto tan sólo un reducido grupo de mujeres con infección persistente por VPH presentan riesgo de desarrollar un cáncer de cérvix.

También debe tenerse en cuenta que el periodo entre la exposición al VPH y la aparición del cáncer es largo (10-15 años). Este proceso pasa por el desarrollo de lesiones precursoras lo que permite que pueden ser fácilmente identificadas y tratadas, con una probabilidad de curación de casi un 100% cuando se diagnostican tempranamente.

PREVENCIÓN DEL CÁNCER DE CUELLO DE ÚTERO

Está demostrado que en la actualidad, el mayor factor de riesgo para contraer cáncer de cuello uterino es no realizar un control ginecológico periódico con citología (8 de cada 10 cánceres se producen en mujeres sin cribado citológico).

La combinación del correcto control ginecológico periódico y la vacunación maximiza la eficacia de la de prevención precoz para combatir el cáncer de cuello de útero.

Hoy en día se puede aplicar un programa de prevención precoz para prevenir esta patología. El programa se basa en dos tipos de prevención:
• Prevención primaria, consistente en evitar hábitos de riesgo (tabaquismo, el inicio precoz de las relaciones sexuales, la promiscuidad…) y en la administración de la vacuna contra el VPH.
• Prevención secundaria que se basa en un correcto control ginecológico periódico.

Prevención primaria: la vacuna del VPH

El origen vírico de los casos de cáncer ofrece la posibilidad de prevenir tanto el contagio del VPH como sus lesiones precursoras gracias a la vacuna frente al VPH.

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Esta vacuna permite realizar una prevención previa al estadio en que las lesiones son detectadas por ci¬tología o biopsia. La revisión ginecológica anual se¬guirá siendo imprescindible para controlar la salud de las mujeres y en particular para detectar tipos de cáncer de cuello de útero no asociados a los tipos contra los que protege la vacuna. Es fundamental hacer hincapié en que la vacuna protege frente a los virus que son responsables del 70% de los cánceres de cuello de útero, por lo que es importante detec-tar mediante la citología una posible alteración atri¬buible a un tipo de virus no incluido en la vacuna.
La combinación del correcto control ginecológico y la vacunación maximiza la eficacia del programa para combatir el cáncer de cuello de útero.

Prevención secundaria: control ginecológico anual

Dado que la mayoría de pacientes con el virus del papiloma humano no presentan síntomas, su con¬tagio puede pasar inadvertido. De ahí la importancia de que las mujeres se sometan a exploraciones gine¬cológicas y a citologías periódicas. Estos exámenes pueden facilitar la detección de cambios en las célu¬las antes de que la situación se agrave.
Casi todas las lesiones premalignas del cuello de útero se pueden tratar con éxito si se detectan a tiempo.

 

LA VACUNA DEL VPH

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El origen vírico de la mayoría de casos de cáncer de cuello uterino ofrece la posibilidad de prevenir tanto el contagio del virus como las lesiones precursoras del cáncer, gracias a la vacuna frente al VPH, aunque debe recordarse que no es una vacuna contra el cáncer en sí mismo.
La vacuna es especialmente importante en los adolescentes, ya que éstos se pueden infectar cuando empiezan a ser sexualmente activos.

La vacuna frente al VPH protege de la infección futura producida por los tipos de alto riesgo de VPH que pueden conducir al cáncer. Con la vacuna se inyectan unas partículas similares a los virus que producen una respuesta del sistema inmunitario, de tal manera que el cuerpo de la persona vacunada produce y acumula anticuerpos que pueden reconocer y atacar específicamente a esos tipos de los virus VPH.

La vacuna está recomendada en adolescentes de ambos sexos de 9 a 15 años de edad y en mujeres de 16-26 años preferentemente antes del inicio de las relaciones sexuales. Además, ya se dispone de datos preliminares de eficacia y seguridad en mujeres de 26-45 años de edad. Una vez se finalice el estudio en este grupo de mujeres se procederá a solicitar la ampliación de indicación a las autoridades competentes e incluso a la inclusión de los varones.

La pauta de vacunación es flexible siempre que se respete:
• Intervalo mínimo entre primera y segunda dosis de al menos 1 mes.
• Intervalo mínimo entre segunda y tercera dosis de al menos 3 meses.
• Debe estar completada en el periodo de un año.

La pauta recomendada tras la primera dosis es revacunarse a los 2 y 6 meses.

La vía de administración es intramuscular, preferentemente en la en la parte superior del brazo (región deltoidea) o en la parte superior del glúteo (zona anterolateral).

Como efectos secundarios puede provocar enrojecimiento, molestias musculares leves o fiebre leve en un reducido porcentaje de casos.

Esta vacuna permite realizar una prevención previa al estadio en que las lesiones son detectadas por citología o biopsia. Sin embargo, la revisión ginecológica anual sigue siendo imprescindible para controlar la salud de las mujeres y en particular para detectar tipos de cáncer de cuello de útero no asociados a los tipos contra los que protege la vacuna. Es fundamental hacer hincapié en que la vacuna protege frente a los virus que son responsables del 70% de los cánceres de cuello de útero, por lo tanto es importante detectar mediante la citología una posible alteración atribuible a un tipo de virus no incluido en la vacuna.

Conceptos básicos a recordar sobre el VPH

  • El VPH es un virus del área genital que se transmite por vía sexual.
  • Es muy frecuente.
  • Los hombres y mujeres que están infectados pasan el virus a sus parejas sexuales.
  • Los adolescentes se pueden infectar cuando empiezan a ser sexualmente activos.
  • La mayoría de infecciones por VPH son asintomáticas hasta al cabo de 6 ó 24 meses.
  • No existe tratamiento para la infección por el VPH.
  • En las mujeres, si el virus persiste, puede causar una citología anormal.
  • Otros factores, como el tabaco, pueden aumentar el riesgo de persistencia del virus.
  • Prácticamente todos los cánceres de cuello de útero son debidos a una persistencia de la infección por el VPH.
  • Por ello, la vacunación contra el VPH puede prevenir un elevado porcentaje de cánceres de cuello uterino.

CÁNCER DE OVARIO

El cáncer de ovarios, los órganos que producen las hormonas sexuales femeninas y los óvulos, suele darse con más frecuencia en mujeres de 60 años o más. Existen una serie de factores de riesgo: la edad, tener familiares cercanos que lo hayan padecido, haber tenido cáncer de mama, útero o colon, no haber tenido hijos, la endometriosis, y la mutación genética BRCA1 o BRCA2. Sus síntomas pueden ser sangrado entre períodos, presión en la pelvis, dolor abdominal o en la parte baja de la espalda, hinchazón, etc.

CÁNCER DE ÚTERO

Entre los factores de riesgo del cáncer de útero están la obesidad, ser mayor de 50 años, tener familiares que han sufrido cáncer de útero, ovario o colon. La mayor parte de este tipo de cánceres se producen en mujeres que están en la menopausia o la posmenopausia. Entre los síntomas puede haber hemorragia o secreción vaginal fuera de lo normal, dificultades para orinar, dolor o presión en la pelvis y dolor durante las relaciones sexuales.

 

CÁNCER DE VAGINA Y VULVA

El cáncer de vagina y de vulva no son muy frecuentes. Entre los factores de riesgo está infectarse con el HPV, haber tenido cáncer de cérvix, fumar, tener irritación o quemazón crónica en la vulva. Sus síntomas pueden ser hemorragia o secreción vaginal fuera de lo normal, orinar con más frecuencia, estreñimiento, sangre en la orina o las heces, dolor o presión en la pelvis o el abdomen, especialmente al orinar o durante la relación sexual.

 SARCOMA DE ÚTERO

El sarcoma de útero o leiomiosarcoma es poco frecuente. La incidencia suele ser entre el 3 y 5 % de todos los tumores uterinos. El adenocarcinoma del útero, cáncer del cuerpo uterino, es el más frecuente de la pelvis femenina y su incidencia ha aumentado en los últimos años.

ENLACES DE INTERES

NCI. National Cancer Institute
Estadios del cáncer de cuello uterino.
http://www.cancer.gov/espanol/pdq/tratamiento/cuellouterino/Patient/page2

NCI. National Cancer Institute
Estadios del cáncer epitelial de los ovarios.
http://www.cancer.gov/espanol/pdq/tratamiento/epitelial-de-ovarios/Patient/page2

NCI. National Cancer Institute
Estadios del cáncer del endometrio.
http://www.cancer.gov/espanol/pdq/tratamiento/endometrio/Patient/page2

NCI. National Cancer Institute
Etapas del cáncer: preguntas y respuestas.
http://www.cancer.gov/espanol/cancer/hojas-informativas/etapa-cancer-respuestas